Hoy me desperté con ganas de escribir, con ganas de expresar lo que siento, y que mejor forma que escribiendo y el destinatario siempre lo he tenido, solo que no he tenido el momento oportuno para hacerlo!
Esta carta es para ti, padre, la persona que siempre quise conocer pero nunca tuve la oportunidad o al menos mientras quise.
Esta carta es para ti, padre, la persona que siempre quise conocer pero nunca tuve la oportunidad o al menos mientras quise.
Querido padre:
Después de tanto esperar una respuesta de interés de ti hacia mí, he decidido escribirte esta carta. En ella quiero expresarte lo que sentí y lo que siento actualmente respecto a ti y así cerrar este ciclo tan duro para mí y llevar una vida tranquila, sin un pasado que me atormente. Quiero comenzar por agradecerte por ser mi padre y contribuir con mi nacimiento, ya que soy una parte de ti (50%, para ser exactos). Desde el comienzo, no te guardé ningún tipo de rencor (¿qué niño le guarda rencor a su padre?), pero, con el tiempo, todo fue distinto. No puedo negar que mi madre nos habló mal de ti, pero yo siempre mantuve la esperanza de darte una oportunidad, de saber las razones por las cuales te fuiste y no nos apoyaste en nada. Hoy puedo afirmar que, si tengo algún rencor hacia ti, es porque te lo has ganado tu mismo.
Siempre esperé de ti un amigo, un confidente, en ocasiones en las que me peleaba con mi madre o con mi hermana, que me apoyaras al realizar cosas en mi vida como estudiar, que me incentivaras a realizar deportes, que, quizás, me enseñaras a conquistar chicas, a darme consejos respecto a eso, respecto a la pubertad... pero tuve que vivir y experimentar todas esas cosas solo. Aún después de eso te di otra oportunidad. Recibí un consejo: “Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña”; así que esa fue la razón por la que te llamé aquella vez, en la que te pedí el apellido, en la que me trataste tan déspotamente y, debo admitir, que por rabia inicié un trámite de demanda en tu contra, por el apellido y por dinero. En esos momentos de rabia pensaba que el dinero era una solución para el tiempo perdido, pero me equivoqué y me di cuenta que no te puedo obligar a compartir conmigo como un padre y por esa razón desistí de la demanda.
Me dije a mí mismo que en mi vida no estaba tener un padre y siempre intenté e intento llenar tu vacío con amigos y personas con las que comparto. Siempre me digo que de lo único que no me quejo en la vida es de las amistades y personas que han llegado a mi vida; gracias a ellas, hoy soy quien soy y, de cierta forma, tú también entras ahí pues, al no estar, contribuiste también con lo que soy y es (quizás) otra razón por la que debo agradecerte.
Quisiera que supieras que tengo 20 años, no me gusta el reggaeton, prefiero la música en inglés, que me gusta leer, me gusta la pizza, amo pasar tiempo con mis amigos, admiro a la Madre Teresa de Calcuta y al Dr. José Gregorio Hernández desde que era pequeño, sueño con ser médico y que ahora no sé, que me dieras tu consejo respecto a eso y por supuesto saber de ti.
De ti solo sé pocas cosas, como que no viviste con tu padre, mi abuelo, cosa que siempre me dejó inquieto, pues siempre me pregunté si tú no viviste con tu padre, pues, de cierta forma, puedes entenderme, pero nunca hiciste nada por cambiarlo, además sé que te has casado dos veces después de terminar con mi madre, que tienes otros dos hijos, medios hermanos que no conozco, que eres militar, no sé el rango. Mi madre y mi hermana dicen que me parezco mucho a ti, cosa que cuando me dicen demuestro rabia, cuando en realidad moriría por conocerte.
También quisiera que supieras que amo el cine con todo el alma como amo actuar, que mis actrices favorita son Anne Hathaway y Meryl Streep, que muero por conocer a Daniela Alvarado, además quisiera que supieras que mis máximos sueños son estudiar en la UCV, cosa que actualmente hago, estudió enfermería, por si no sabes y estudiar en la Universidad de Harvard, la número uno del mundo, de mis otros sueños la lista es larga.
Sueños y cosas que quizás nunca sepas de mí y que yo nunca sabré de ti, pues con esta carta, espero que sea el “adiós”, algo que tarde mucho en decir, pues siempre te di oportunidades, hasta te escribí por segunda vez, con la excusa de querer conocer tu punto de vista en cuanto a los hechos de ti y mi madre y la razón de tu abandono, cosa que no era mentira, y me respondiste, me dijiste “sí”, me dijiste que nos veríamos para hablar, yo estaba tan feliz y te espere, deseaba verte pero como siempre me equivoque, te espere demasiado, ahora eres tú el que me decepciona una y otra vez y creo que me canse.
A veces pienso que soy un tonto, tanto al esperarte tanto tiempo y darte oportunidades como ahora al escribirte esta carta, yo nunca olvidare a mi hermana, ella que al menos tiene tu apellido y vivió contigo cierto tiempo, su tristeza cuando no fuiste a su bautizo, a su primera comunión, a su graduación, cómo esperar aprecio de ti hacia mí cuando ni a mi hermana le demostraste tan siquiera un poco de cariño, ella que al menos convivió contigo.
Al fin de cuentas la vida es una sola, y hay que vivirla como mejor nos parezca, creo que ya es el momento de que comience a despedirme, comience a entender que esta vida nada será entre tú y yo, quiero seguir adelante con mi vida, cerrar procesos, creo que a pesar de que no te conozco sino solo en fotos y un solo recuerdo de mi niñez que tengo tuyo al cual me aferro por ser la única vez que te vi de cerca y me preguntaste “¿cómo estás?”, jamás lo olvido ni espero olvidarlo, mucho menos ese helicóptero que me regalaste en navidad, si es que de verdad me la compraste tú con alguna señal de amor hacia mí.
Como leí una frase en una película y me encanto, “espero que la vida te dé el mismo amor que tu me das a mí”, y con eso no te deseo mal, deseo que encuentres la paz, pues me imagino que no la debes de tener, así como yo tampoco la tengo, la diferencia es que yo si intento conseguir paz hablando contigo, acercándome a ti, pero mis intentos han sido rechazados por ti, para culminar quiero que sepas que mi madre no sabe nada de esto, mi hermana fue mi cómplice en todas las ocasiones en las que intenté acercarme a ti, mi hermana, el gran amor de mi vida, mi confidente.
Gracias de nuevo por darme la mejor hermana del mundo, espero que quizás más adelante nos veamos, pero sé que no será con la misma intención.
Cesar Abreu.
Caracas, Septiembre 2013