sábado, 27 de diciembre de 2014

Los tres hermanos

Había una vez tres hermanos, César, Carlos y Antonio. Nacieron una madrugada lluviosa de agosto, “trillizos idénticos”, dijo la doctora al salir de la sala de partos y su madre los recibió con mucha alegría entre lágrimas. Sus infancias fueron muy agradables a pesar de que su padre, aún muy pequeños, los abandonó; los pobres hermanos pasaron por muchas dificultades, pero jamás perdieron la hermandad que tanto los unió.


Cada uno de los hermanos tiene una personalidad diferente a pesar del gran parecido físico, su madre siempre dice que “en esencia son la misma persona”. Las personas que no saben que son trillizos, y aun los que saben, los confunden con facilidad y ellos a veces se ríen de que eso suceda. Los hermanos son sumamente unidos, además son muy tranquilos, juegan y se divierten al ritmo que crecen en un ambiente muy familiar.


Antonio es el más tímido de los tres, siempre creyendo en el amor verdadero, Carlos es el más explosivo, siempre dejándose llevar por los deseos y un poco envidioso de los logros de sus hermanos y César es el más inteligente de los tres, pero el más indiscreto y a pesar de ser excelente persona, como sus hermanos, él habla sin pensar. Ninguno de los tres hermanos es perfecto y ¿quién en esta vida lo es?

 
Al crecer los tres hermanos, desafortunadamente, se enamoraron de la misma muchacha, una joven con una personalidad increíble, inteligencia incomparable y belleza natural, la chica perfecta para los jóvenes trillizos o eso ellos pensaron en aquel momento. La presencia de aquella muchacha, en el salón de clase, era lo único que alegraba sus fastidiosos viernes de Química del octavo grado de la secundaria Dr. José Gregorio Hernández. El primer amor de los jóvenes y estos decidieron, por voluntad propia, conocerla primero cada uno sin revelar su secreto.


Cuando Antonio se decidió a hablarle por primera vez le habló en Inglés, usó su dote romántico de hablarle en otro idioma a la joven para conocerla y, si era posible, enamorarla, además le escribía cartas en secreto y se las escondía en el bolso con pequeños detalles que la enamoran, que le demostrará a la joven que lo tenía loco y que él, su admirador secreto, no dejaba de pensar en ella. César decidió irse por su dote de inteligente y le explicaba química o le hablaba de temas de ciencias, pues esa era la única habilidad resaltable que él tenía y siempre cuidando con mucho cuidado lo que le decía y sin revelar su secreto.


Carlos, el más explosivo de los tres y el más astuto, decidió esperar que sus hermanos conquistaran a la joven y después él, ya hecho el trabajo, con sus explosivas manos le quitaría la joven a sus hermanos y se la quedaría para él.


Entre conversación y conversación César se atrevió a invitar a la joven al cine, ella no se negó a ir, pues si algo tienen en común, es que aman el cine. Ese viernes, después de la aburrida clase de Química, salieron a comer pizza, charlaron un buen tiempo y, finalmente, fueron al cine. César estaba encantado y embobado con la hermosa joven.


Pasaron los meses y el amor por la joven creció al igual que la rivalidad entre los hermanos y más aún cuando fue correspondido, pero nunca se supo quién de los tres fue el que se ganó el corazón de la muchacha, porque durante meses los tres se dieron a la tarea de enamorarla.


La joven nació una mañana de sol radiante de julio, su historia es muy diferente a la de los tres jóvenes, hija única de un matrimonio felizmente casado que además vivía al otro lado de la ciudad. Una joven estudiosa, hermosa, atractiva y además le encanta el cine y que desea, ya mayor, ser odontóloga. La joven afirmaba estar enamorada de los tres porque a cada uno se los había dicho, sus personalidades diferentes y casi perfectas la han cautivado.


La segunda salida al cine llegó y con esta el primer beso de aquella pareja, hermoso, corto e inolvidable. Entre aquella película de terror ocurrió algo mágico para César y para la muchacha, ellos no se imaginaron que después de ese beso, la historia apenas estaba comenzando.


Los hermanos decidieron nunca revelar el secreto por miedo a perderla y porque sabían que ella estaba enamorada de los tres. Antonio fue el elegido por los tres para decirle a la bella joven para ser su novia, él preparó el lugar perfecto, la comida perfecta y la manera perfecta para decírselo, siendo él el más romántico de los tres, “eso era un tiro al piso”. La joven enamorada dijo que sí y Antonio fue el hombre más feliz del mundo ese día, pero tenía que compartir el amor de su vida con sus hermanos, pues él formaba parte de los tres, él era solo una pieza de aquel trío.


Carlos se escapó con la muchacha un día al cine, pensó que ya era su momento de salir con ella, a solas con la joven usó sus explosivas manos para hacerle sentir, a la joven, un placer inimaginable por muchos, o al menos eso dijo ella. Él quiso, ese día, demostrarle su amor desde otra perspectiva, desde la perspectiva del placer, como solo él lo sabe hacer.


De regreso a casa la joven le dijo a Carlos, “Te amo”, él quedó pasmado, no supo que decir, él estaba en blanco, pero no porque no sintiera lo mismo por la joven sino porque esas palabras le transmitieron a él mucho sentimientos, jamás alguien le había dicho que lo amaba y nunca significo tanto para él que haberlo escuchado de aquella muchacha tan bella e inteligente, en su vida él pensó encontrar a una joven como ella.


Después de unos momentos él le dijo lo mismo, no por cumplir sino porque era verdad y después de ese día era obvio que era verdad, era más que verdad, era una realidad.
Una tarde de febrero cuando ya tenían casi 6 meses de novios César salió con Lucy y para tristeza de sus hermanos cometió una torpeza, como siempre, con la joven. Le dijo algo que él no quería decir o simplemente algo que la chica malinterpretó, algo que sus hermanos jamás le dirían, pues no la quieres ver sufrir, no malinterpreten a César tampoco le gustaba verla sufrir solo que él habla sin pensar y ese día no fue la excepción.


Al llegar a casa César contó lo ocurrido y sus hermanos se molestaron con él, pero después lo perdonaron, entendieron que no fue su culpa y conociéndolo de toda la vida no les quedaba de otra que disculparse y hallar la manera de arreglar todo con la joven, el gran amor de los tres.


Carlos decidió hacerle una manualidad muy hermosa que expresará sus sentimientos por ella, César el más ordinario, pero no el que menos la ama le pidió disculpas mil veces y Antonio decidió hacerle una carta o un cuento, yo la verdad no entendí muy bien que quiso hacer, pero el punto es que lo hizo con amor como sus hermanos y esperando que la joven los perdonará, pues a fin de cuentas los tres eran uno solo y ellos la amaban a ella.


La joven, después de estar muy molesta y teniendo mucha razón, decidió disculpar a César por lo ocurrido y darle otra oportunidad a su muy hermosa historia juntos.


Los hermanos continuaron saliendo con la joven por meses; salidas al cine, al museo, pasear por el parque, ir al teatro, a la playa o simplemente caminar y hablar con la hermosa muchacha los hacia feliz y su amor por la joven creció cada vez más y con esto la rivalidad entre ellos, el horario de salidas con Lucy se volvió un caos, todos querían salir con ella todo el tiempo, pero no era posible, su secreto no lo hacía posible.


El día de cumpleaños de Lucy los tres hermanos prepararon cosas increíbles con la joven, Antonio decidió llevarle serenatas y un hermoso ramo de rosas blancas, Carlos reservó en el mejor hotel de la ciudad, una noche solo para dos y César planeo, con los amigos de ella, un viaje para la playa. Los tres hermanos, sin conocer el plan del otro ni ponerse de acuerdo, se plantaron en la casa de Lucy el día de su cumpleaños con su regalo en la mano.


Los hermanos al verse allá en la fiesta se mostraron impactados, sudorosos y temerosos de que todo se descubriera, pero Carlos propuso contarle la verdad y que la joven fuera la que decidiera con cuál de los tres se quedaría. Y así fue, la joven se enteró, el día de su cumpleaños, de un engaño llevado a cabo por meses, se sintió indignada y engañada por los jóvenes, decidió, entre llanto, rabia y tristeza jamás volverlos a ver y, para tristeza de los hermanos, así fue.


Han pasado ya años desde ese suceso y los hermanos juraron no volver a hacer eso con ninguna mujer, la próxima que llegue a su vida se enamorará por quienes son en realidad y no por lo que quieren aparentar, decidieron enamorar a alguien por sus cualidades y defectos y no solo por sus cualidades unidas. Los hermanos juraron además no volver a pelear por una mujer, entendieron que su hermandad vale mucho y que nadie merece ser engañado por ellos.


De la joven poco se sabe, ella se cambió de secundaria y se dice que anda feliz en otro lugar muy lejos y que ya olvido lo enamorada que estaba de aquellos jóvenes que le trajeron muchas alegrías y la ilusionaron con puros engaños, aquellos tres hermanos que se burlaron de ella con una inocencia tan pura como la juventud.